miércoles, 14 de diciembre de 2011

Ser y parecer: la vestimenta.


En estos tiempos, donde hay dos movimentos poderosísimos dando vueltas en la calle sobre el valor de la imagen, nos preguntamos qué valor debemos darle a esta en nuestro deporte. Dejenmé aclararles primero a qué me refiero.
Hay gente enferma por la imagen, pendiente de ella como de un fin en sí mismo, por cómo tienen el pelo, donde hacerse un tatuaje, como caminar, etc. Dicen que la imagen no les importa pero está a la vista de todos que no es así.
Por otra parte, hay quienes desprecian la imagen como algo totalmente superfluo, innecesario, contraprudecente, como enemiga de la lógica y la sabiduría. Basta para reconocer a este grupo buscar esos personajes perfectamente desalineados, donde la asimetría y el dudoso gusto reinan. Ni tanto ni tan calvo, amigos.
¿Qué tiene que ver esto con el rugby? Mucho, al igual que con todo.
Vestir correctamente para jugar al rugby es muy importante. Aporta calidad en el juego, particularmente en los entrenamientos, que es donde la vestimenta queda a criterio de los jugadores. En los partidos, la uniformidad, en general, está garantizada. Aporta también un rasgo de indentidad, que bien explotado, puede resultar sumamente importante para la difusión del deporte.
Vayamos sólo a lo práctico: si un segunda línea entrena con pantalones de futbol o de basket, no estará ayudando a los levantadores del line a hacer su trabajo. Si un pilar usa una camiseta rockanrollera, el agarre con sus compañeros de la primera línea será vulnerable, desajustado; si un fullback usa zapatillas o adipanes (botas con tacos de goma), tiene más riesgo de resbalar al intentar iniciar un contraataque. Si el jugador está vestido de cualquier cosa menos de jugador de rugby, aumenta su tasa de errores. Muchas veces he visto entrenamientos con jugadores semidesnudos porque perdieron su camiseta en el último contacto. Ese jugador ya no tiene que preocuparse del entrenamiento sino de hacerse de otra camiseta rápidamente. Pierde tiempo de entrenamiento.
Hay otros aspectos interesantes. En el club donde entrenamos actualmente, la cancha de rugby está junto a dos canchas de futbol. Es notable y ejemplificador ver a los jugadores perfectamente vestidos, con la indumentaria adecuada, con el abrigo necesario, incluso a veces uniformados en un entrenamiento. Cuando uno mira la cancha de rugby, la sensación que tiene es distinta. Tan distinta que a veces parece un grupo de pordioseros, linyeras o homeless (llamenlés como quieran) o en el mejor de los casos de aficionados a otros deportes. Me ha pasado de tener un jugador al que le pregunté dónde estaban las canchas de tenis porque parecía más jugador de tenis que otra cosa.
Ser y parecer. Es útil. Es práctico. Es importante.

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